Existen unos pasos a seguir para el correcto mantenimiento y limpieza de la cocina de gas. Lo primero e imprescindible es apagar el piloto de gas de la cocina. Normalmente la cocina dispone de un interruptor que accionándolo se apaga directamente. Las cocinas más antiguas necesitan apagar la llama manualmente. Asegúrate de que todas las hornillas estén apagadas antes de cerrar el piloto. Lee las instrucciones del fabricante de la cocina si no estás seguro sobre cómo desactivar el piloto. Deja un tiempo de 20 minutos para que se enfríe la cocina antes de proceder con la limpieza. Algunas cocinas tienen pequeñas llamas que permanecen encendidas aún cuando la hornilla no se ha encendido, haciendo que ésta y las rejillas se calienten. Si la cocina sigue caliente, utiliza una manopla de cocina para no quemarte, retira la bandeja de goteo y las rejillas de las hornillas, prepara agua caliente, media taza de bicarbonato de sodio y un cuarto de taza de amoniaco, coloca la bandeja de goteo y las rejillas en la mezcla de agua, dejándolas remojar durante aproximadamente una hora, Durante este proceso, mantén atención a las hornillas de la cocina. Moja una esponja en la mezcla de amoniaco y bicarbonato de sodio y haz presión en ésta para descargar el líquido. Frota el borde de cada hornilla por arriba de la cocina. Repítelo la cantidad de veces que sea necesario. Limpia con cuidado cualquier derrame, siempre desde arriba.

Con una esponja de acero para fregar las manchas pegadas sobre la cocina, la bandeja de goteo y las rejillas. Luego enjuágalas y sécalas. Debés secar también las hornillas y volver a colocar en su lugar la bandeja de goteo y las rejillas. En cuanto a una serie de consejos para un mejor funcionamiento de tu cocina cuidando los chiclés, para limpiar los chiclés y evitar posibles problemas, los chiclés obstruidos se destapan con un hilo de cobre de un cable, nunca con agujas, pues si se parten es muy difícil sacarlas, las bases de los quemadores tienen unas abrazaderas que abren o cierran las entradas de aire, por lo que se puede regular la mezcla aire-gas y concretamente el poder calorífico de la llama. Los chiclés de gas ciudad tienen los agujeros más grandes que los de butano; cambiándolos se puede emplear la cocina para bombona y vicecersa. Nunca compruebe posibles fugas de gas con llamas; use agua jabonosa para ver si se hacen pompas.

 

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